domingo, 14 de agosto de 2011

CINTURONES DE POBREZA EXTREMA EN COLONIAS DE POZA RICA


Cinturones de pobreza extrema en colonias
Carecen de los servicios indispensables

Por Luis González Romero

Poza Rica, Ver.- En colonias de la periferia de la ciudad, como Arroyo del Maíz, en donde se han presentado diversas situaciones, como la invasión de tierras entre otras acciones al margen de la ley, existen cinturones de pobreza extrema, en donde las familias viven en condiciones infrahumanas por falta de agua, vigilancia, calles intransitables y casas pequeñas hechas de madero o cartón.
Durante un recorrido por ese amplio sector, fue posible constatar la marginación y la pobreza que existe en ese lugar, en donde hay familias integradas hasta por cinco o seis miembros y viven en cuatro de de 5 por 4 metros, en donde tiene cocina, sala, comedor y recamara; “estamos mal señor, pero cuando menos no pagamos renta”, dijo doña Eustolia Bermúdez García, indicando que cuando llega la lluvia y los vientos fuertes muchas de las casas son afectadas y las pertenencias se les mojan.
En algunas de las calles tienen guarniciones, pero no hay banquetas, mucho menos pavimento; por el contrario la maleza les invade, o los hoyancos que ocasiona el escurrimiento de agua. Por algunas de esas viviendas solo reciben agua en garrafón, porque en esas calles se puede transitar en carro, no pueden entrar camiones repartidores de agua o de gas; en otras calles solamente se entra a pie o en motocicleta y los que pasan cada momento son los vendedores de masa y tortilla.
Carecen de otros servicios, como gas, recolección de basura y agua en garrafón, y para obtener dichos suministros tienen que caminar varias cuadras, “las calles están feas” y solamente caminado se puede transitar; tienen que cargar las garrafones con agua o los cilindros del gas.
Algunas de las viviendas fueron construidas por compañías contratados por dependencias del gobierno federal, para dar “pies de casa” a los damnificados en 1999; pero son tan pequeñas que permanecen abandonadas y a nadie les interesa; mientras que en el lugar que era el campo de futbol La Palma, ocurrió la invasión del predio y se han construido casitas de cartón, pequeñas, endebles, inseguras; pero ahí viven las familias y ya no pagan renta.
Las señoras realizan algunas actividad, venden algunos producto o comida; los hombres son obreros, comerciantes ambulantes y son pocos los que tienen un trabajo formal e ingreso seguro; andan en busca de “chambitas” de horas o de uno o dos días a la semana para ganarse unos cuantos pesos, es difícil la vida para esas familias, en tanto que los niños caminan con los pies descalzos; pero eso sí, aunque la casa sea cartón y maderas viejas, muchas familias tienen su antena de alguna compañía de televisión por cable. Contrastes de la vida.