GNOMOS, DUENDES Y CHANEQUES.
Ubaldo Alvarez Melchor.
El Imperio, Bajo Sospecha
Un gobernante brillante o un general sabio
que pueda utilizar a los más inteligentes
para el espionaje, puede estar seguro de la victoria.
SUN TZU. EL ARTE DE LA GUERRA.
LAS REVELACIONES del sitio Wikileaks en la red global, acerca de las actividades extra diplomáticas de embajadores, cónsules y otros funcionarios de Estados Unidos ni son tan peligrosas como suponen algunos, ni eran desconocidas por el ciudadano común, ya que la historia de las relaciones de esa potencia militar y económica con el resto del mundo está plagada de intrigas y conjuras alimentadas por un extenso y minucioso sistema de espionaje. El trato despectivo que se pone en evidencia en los textos difundidos por Internet y a través de periódicos de gran influencia mundial, sólo reafirma el latente espíritu racista que alimenta los ideales del proyecto de “una gran nación”, en cuyo contexto el “liderazgo” de un mandatario de origen afromestizo es sólo un señuelo para intentar la imagen imperial reciente, dañada por el activismo homicida de Bush, Rumsfield, Condolezaa y otros distinguidos promotores de “la guerra preventiva”.
LA SOSPECHA no se dirige hacia los intereses que están atrás de este ejercicio civil de la libertad de expresión sino cómo ha sido posible la fuga de información que afectaría su política de seguridad nacional y sus relaciones internacionales; en tanto el escándalo distrae a las grandes masas de la población mundial de otros temas que deben ser de urgente interés, como lo son las crisis financieras, el cambio climático, las guerras focalizadas contra la delincuencia organizada, la problemática migratoria, la pobreza, el hambre, etc.
NO ES la primera vez que el aparato gubernamental estadounidense es sometido a la lupa de la desconfianza de su población nacional y del extranjero, debido al descuido en los procedimientos para asegurar un estricto blindaje en su territorio.
SÓLO HAY que hacer memoria de las circunstancias en que ocurrieron los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. El entorno se remontó a la extrema permisividad de los controles en actividades tan delicadas como el entrenamiento aéreo a extranjeros en instituciones que capacitan a pilotos aviadores en Estados Unidos. Entre otros detalles curiosos, si no es que queremos tener malos pensamientos, no ha sido suficientemente explicado o aclarado el hecho de que en uno de esos edificios laboraban más de dos mil israelíes, a quienes con 24 horas de participación se les dio aviso para que no se presentaran a trabajar la mañana del 11 de septiembre de 2001. Otro detalle “insignificante” es que en otra sección del conjunto de edificios laboraba una unidad de la muy conocida y desprestigiada CIA. Incluso hay quienes, quizá cayendo en la exageración, especulan y afirman que las detonaciones que se observaron en los ataques reúnen características similares a las causadas por el estallido de cargas de dinamita; hipótesis temeraria y muy difícil de creer, pero a la que no podemos negar, por lo menos, el privilegio de la duda.
DE MANERA que, mientras reiteramos nuestras condolencias al Hombre Araña por haber perdido el legendario escenario de sus hazañas, nos disponemos a observar el desarrollo de los acontecimientos y quizá con un poco de suerte podamos imaginar qué se oculta en esta nueva estratagema mediática en la que no hay que descartar que puede estar en la mira un propósito avieso y deleznable: ponerle límites a la libertad de expresión reinventando el señuelo de falsos enemigos que puedan dar motivo a una nueva guerra preventiva… contra la conciencia.
¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo 2011!
hosirius_es1@yahoo.com.mx
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